Sonrían más, es gratis

Cada vez sonreímos y reímos menos, cada vez nos cuesta más trabajo sentir alegría de forma espontánea. De hecho, y es triste que tenga que ser así, cada vez más gente se tiene que apuntar a conferencias, cursos, talleres, etc., para poder reír…

¿Qué nos ha pasado? ¿En qué momento perdimos la risa?

Cada día más personas se “contagian” del victimismo. Les ocurra lo que les ocurra siempre están mal, siempre hay un “pero”, siempre están viviendo una situación terrible. Y esta “terribilitis” se va inoculando como un virus en los pensamientos, en las emociones, en las conversaciones, en las conductas…

Hasta hay gente feliz que es cuestionada por serlo, por no estar quejándose y lamentándose con todos los problemas que hay, por no sentirse abatidos/as por todo lo negativo que puede ocurrir en el futuro…

No se trata de reír sin sentido todo el tiempo o en momentos en los que hay que dejar paso a otras emociones que, aunque sean negativas, son también naturales y necesarias. Se trata de sacar a relucir nuestro lado más positivo y generar un mayor nivel de bienestar personal.

Está demostrado que, desde el principio de los tiempos, la risa ha formado parte del repertorio emocional natural de cualquier ser humano y son innumerables los beneficios físicos y psicológicos que produce: fortalece nuestro sistema inmunológico; disminuyen los niveles de distrés; mejora el funcionamiento cognitivo; se liberan sustancias que nos mejoran el ánimo, como las endorfinas, la dopamina y la serotonina; ayuda a dormir mejor; disminuye la percepción de dolor; aumenta la autoestima; se fortalecen las relaciones sociales; se genera un estado vital más positivo…

Hay que recuperar, pues, el buen humor, la ilusión de aprender algo nuevo, la agradable sensación de abrir nuestros sentidos al mundo, el placer de disfrutar de las pequeñas-grandes cosas. Así que pónganse manos a la obra, hagan cosas divertidas, pasen más tiempo con personas positivas, sientan la inmensa alegría de ser y existir. En definitiva, sonrían y rían más, siempre se puede encontrar un motivo. A mí, mis nietos  Jon y Teo me enseñan cada día que no es tan difícil…

http://youtu.be/3A2kXoeyUcw

 

Jon y Teo

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