Beneficios psicológicos del ejercicio físico

Resulta evidente el auge extraordinario que ha cobrado la práctica de ejercicio físico en las últimas décadas.  Es un hecho característico de la sociedad de nuestro tiempo la práctica generalizada de actividades deportivas. Es importante, pues, reflexionar sobre la importancia que éste asunto ha ido adquiriendo en la vida cotidiana de gran parte de la población, tanto a nivel de ocupar tiempo de ocio, como de búsqueda de salud.

Día tras día se van comprobando sistemática y profundamente las relaciones beneficiosas del ejercicio, no sólo con los trastornos de tipo médico, como las enfermedades cardiovasculares, la obesidad o el cáncer, sino también con los de carácter más psicológico, como la ansiedad, el estrés o la depresión. Se considera, así, el ejercicio como un aspecto más de la Psicología de la Salud, pues se presupone, y así parecen corroborarlo numerosos estudios, que del ejercicio se derivan efectos saludables, bien previniendo la aparición de trastornos, bien facilitando el tratamiento de los mismos.

¿Cuáles serían entonces, a nivel psicológico,  los beneficios concretos de la práctica de la actividad física?

  • Mejora de la propia percepción personal, de la autoestima y mayor confianza en uno/a mismo/a.
  • Locus de control interno: percepción de que es uno/a mismo/a el origen causal de lo que le ocurre. Percepción, por tanto, del valor del esfuerzo personal para conseguir las propias metas. 
  • Aumento de la estabilidad emocional y de las conductas de autocontrol, así como una más eficaz modulación de emociones como la ira, la frustración,etc.
  • Mayor desarrollo de las capacidades cognitivas: atención, concentración, memoria… y mejora del funcionamiento intelectual.
  • Incremento de la asertividad y la integración social.
  • Mejora de la satisfacción sexual.
  • Fortalecimiento en el manejo de los niveles de estrés negativo o distrés.
  • Mayor sensación de relajación y reducción de la sintomatología de los trastornos relacionados con la ansiedad.
  • Fortalecimiento de la energía y la motivación, tan importantes para afrontar los problemas depresivos.
  • Mejora del rendimiento y la eficacia en otros ámbitos: académico, laboral, etc.
  • Restablecimiento de patrones de sueño más naturales y, mejora, por lo tanto, de problemas como el insomnio.
  • Percepción de bienestar general.

 

¿A QUÉ ESPERÁIS PARA PONEROS EN MARCHA?

COMENCEMOS YA  A INCORPORAR EL EJERCICIO FÍSICO A NUESTRAS ACTIVIDADES DIARIAS, ASÍ TENDREMOS UNA VIDA MAS SALUDABLE CON MENOS CANSANCIO, MÁS ENERGÍA Y MAYOR NIVEL DE BIENESTAR FÍSICO Y MENTAL.

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