Cómo sobrevivir a los exámenes finales

accesorios-ayuda-estudiar-blogeducaEntramos en el mes de junio, mes de evaluaciones finales, mes de cuestionadas reválidas, mes de EBAU, antes conocida como PAU, antes conocida como Selectividad…

Y, como cada año, por estas fechas, llegan los nervios, la presión, la incertidumbre, el estrés y, en ocasiones, la angustia para quienes están estudiando y para sus familias (Sí, sí, para sus familias también, pues, no en pocos casos, se sienten tan protagonistas como sus hijos e hijas, el empleo de los posesivos les delatan: “Tiene que aprobármelo todo…”, “Me va a sacar el curso…”, aunque las criaturas ya tengan edad para ir a votar…)

Volviendo al tema, el caso es que, por muy discutibles que sean los métodos de evaluación de la enésima ley educativa, es lo que hay y hay que enfrentarse a ello, a ser posible, con la mejor de las actitudes, pues el aprendizaje es una de las experiencias más maravillosas y apasionantes que existen, a lo que se añade, desde una visión más pragmática, el hecho de que el estudio y la obtención de títulos siguen siendo la piedra angular para poder avanzar y desarrollarse laboral y socialmente.

¿Qué aspectos pueden, entonces, ayudar a optimizar el estudio de cara a las evaluaciones de fin de curso?

  • Cuidar el lugar de estudio: Aunque puede parecer una obviedad, no siempre se tiene en cuenta. Luz natural, estancia ventilada, materiales necesarios, son factores que contribuyen de forma positiva en el estudio. Y (lo que más cuesta) retirar elementos distractores de la habitación en la que se estudie: mascotas, televisión, ordenador, móvil, etc. A todo el mundo nos fastidia cada vez más pasar períodos sin estar conectados a algún dispositivo, por eso, si éstos permanecen en la habitación, va a ser muy difícil no prestarles atención, con lo que se va a romper la curva natural de la concentración. Es preferible utilizarlos al finalizar la tarea de estudio, como reforzadores por haberla llevado a cabo.
  • Cuidarse: Alimentarse, dormir bien y hacer algo de ejercicio van a ser también factores importantes a la hora de estudiar de forma más eficiente. Intentar, así mismo, crear una rutina para el estudio, es sorprendente lo bien que funciona nuestra mente si lo hacemos así.
  • Organizarse: Estudiar más tiempo no quiere decir estudiar mejor, es importante conocerse para organizarse en función de aspectos personales, como, por ejemplo: saber en qué momento del día su concentración es óptima (hay gente que por la mañana, hay gente que por la noche); o qué tipo de memoria tienen más entrenada, si sólo la visual o necesitan también escuchar los contenidos a abordar para memorizarlos con mayor eficacia; o programar las materias de estudio en función de su curva de concentración, comenzando, por ejemplo, por tareas de dificultad media, continuando con las de máxima dificultad y dejando para el final las más fáciles.
  • Utilizar técnicas de estudio: Enfocar la materia según el examen sea de desarrollo de contenidos, de preguntas cortas o tipo test. A la hora de estudiar tener, también, en cuenta que subrayar está muy bien, pero es más eficaz hacer esquemas y pequeños resúmenes en hojas sueltas que ayudan a entender mejor los contenidos. Hacerse, además, autoevaluaciones puede ayudar a detectar fallos y mejorar el rendimiento. Respecto a esto, funciona muy bien contarle el tema estudiado a otra persona, se interioriza mejor.
  • Autorregulación: No compararse con nadie e intentar no hacer demasiado caso a los juicios de valor de compañeras y compañeros acerca del profesor o profesora, de la asignatura, de la forma de evaluar… Cada persona es un mundo y lo que a alguien le puede parecer muy difícil, a otra no y viceversa.
  • Automotivación: Tener claras, anotarlas si es preciso, las razones por las cuales merece la pena este esfuerzo. A poder ser que sean razones intrínsecas, que la propia persona contemple como útiles y no que le vengan impuestas desde fuera.
  • Autorrefuerzo: Reforzarse por todo lo que se vaya logrando y no machacarse por lo que no salga como se tenía previsto, siempre hay otras oportunidades para lograrlo.

Respecto a las familias, podría ayudar mucho tener en cuenta que:

  • La época de exámenes es una época de esfuerzo, de sacrificio, pero no se debe hacer un drama de ello. Sólo se conseguirán aumentar los, ya de por sí elevados, niveles de estrés.
  • Preocuparse de que a las hijas e hijos les vaya bien no quiere decir entrometerse a todas horas en su tarea de estudio. Los/as estudiantes tienen que responsabilizarse de esa tarea y, si aún no saben hacerlo, les podemos ofrecer nuestra ayuda para cuando sea necesaria y nos la demanden.
  • Intentar que las conversaciones en casa no giren solamente en torno a los exámenes. Hay muchísimos temas que pueden ser objeto de conversación familiar y que promueven lo más importante, su desarrollo como personas.

Decía Nelson Mandela que “la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”. Cuidad y aprovechad, por tanto, la formación que recibáis, vuestro futuro y el de toda la sociedad estará en vuestras manos.

 

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