Carta a un/a estudiante cualquiera

Estimado/a estudiante:

Ahora que las vacaciones están a la vuelta de la esquina, ahora que el curso va dando los últimos coletazos, quisiera comentarte unas cosas que me rondan por la cabeza y que tienen que ver con algo que forma parte tan importante de tu vida: la escuela.

La razón de ser de la escuela es que adquieras saberes y conocimientos y que aprendas a ser parte de la sociedad en la que vives. Todas las familias sabemos lo importante que es, de hecho, hay que ver cómo nos preocupa a madres, padres, abuelos, abuelas, padrinos, madrinas… (Oye, que en adelante les llamaré gente adulta, por lo de la economía del lenguaje esa) Cómo nos preocupa, te decía, lo que aprendéis en la escuela. Pero, tengo que reconocerte que, a veces, no lo hacemos demasiado bien. La intención la tenemos muy buena, de verdad, créeme, pero no siempre acertamos. Me imagino que ya lo habrás notado … Por si acaso, te pongo unos ejemplos:

  • Seguro que te has dado cuenta de lo importante que son para los demás tus resultados. Todo el mundo, en tu casa y fuera de ella, te preguntamos con frecuencia por las notas que has sacado, por cómo te va en el cole. Supongo que te intriga esa manía adulta, casi obsesiva. Sientes que es un tema importante, claro que lo es, pero no el único de tu vida. Seguro que piensas cómo nos sentaría a la gente adulta que nos preguntaran única y exclusivamente por el trabajo, a todas horas, incluso cuando estamos descansando. Pienso que igual te gustaría que te preguntáramos también por la música que escuchas, los miedos a los que te enfrentas cada día o qué comida te presta más.
  • Puede también que hayas aprendido que no es necesario que te responsabilices de las tareas, los deberes y los eventos del cole. Las personas adultas de tu entorno lo haremos por ti. Estaremos encima tuyo para hacer los deberes, para estudiar o para hacerte la mochila, tutorizándote constantemente, ¿Y qué me dices ahora que disponemos de esa maravillosa herramienta llamada whatsapp de grupo del cole? Qué fácil comentar y preguntar en ese grupo cuáles son TUS deberes para cada día, cuándo tienes TUS exámenes y qué tienes que llevar a TUS excursiones. No creas que pensamos que eres inútil, qué va, es simplemente que no nos damos cuenta que así no fomentamos tu autonomía.
  • Además, es posible que hayas aprendido que la competitividad te va a acompañar el resto de tu vida. Continuamente estarás escuchándonos juzgar, criticar y valorar a través de las comparaciones. A ver quién tiene el hijo o hija más inteligente y con mejores notas… Cuando estamos trabajando, por ejemplo, se lleva mucho eso, medir la valía a través de los logros académicos de las hijas y los hijos. Incluso, a lo mejor, sientes que no llegas a las expectativas que generamos y eso te llega a producir ansiedad… Has de saber que no es tu problema, te lo aseguro, es sólo nuestro.
  • Si eres niño a lo mejor también te has dado cuenta de lo malo que es ser un “nenaza”, vamos que te tienes que apartar de todo que lo que se da por hecho que tiene que ver con las niñas: el color rosa, el pelo largo, llorar, soñar o la empatía… ¡Vade retro, satanás!; y si eres niña, quizá hayas notado que en los recreos tienes que ocupar menos espacio en el patio, que los que juegan al balón hacen algo más importante y tienen más derecho a ocuparlo, y que, aunque quieras participar, no siempre te van a dejar, porque se da por hecho que les vas a fastidiar. Es lo que hay… No es culpa vuestra, somos los adultos quienes os transmitimos esas reglas.
  • Y ya, por último, es probable que nos hayas visto y oído insultar, gritar o amenazar, pues la gente que nos llamamos adulta, a veces, nos cegamos con lo de tener la razón, y nos da igual enfrentarnos al profesorado o a otros padres y madres si se tercia. Quizá hayas presenciado la crispación que nos acompaña cada día, lo fácilmente que nos ponemos a la defensiva, que lo de resolver conflictos de forma pacífica se queda sólo en la teoría. Y lo peor es que luego nos preguntamos que de dónde sale tanta violencia…

Pero no puede ser… ¿Cómo se me ocurre pensar que las personas adultas hagamos estas cosas que no os benefician en nada…? Creo que estoy siendo un poco exagerada sacándome una distopía de la manga.

O quizá no y todo esto es una preocupante realidad…

Confío que aún la podamos cambiar… Por ti… Por toda la sociedad.

dia-del-estudiante_001

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