No, Mr. Wonderful no va a salvarnos en esta pandemia

¿Cómo creen que se puede sentir alguien que tiene miedo a volver a la vida normal? (bueno normal, normal…, si consideramos normal a la vida que llevábamos en la que el hacer, el producir y el tener estaban por encima del ser y del estar, por encima de las personas, por encima del planeta…) Pero a lo que iba, ¿cómo creen que se tomará una persona con un elevado temor al contagio, al propio y al de los demás, si le intentamos animar con frases del estilo de: “¡Eh!, tú sí que tienes power”?

Lo más probable es que nos mande a tomar por donde la espalda pierde su nombre…

Piensen también, por ejemplo, en alguien que tenía un negocio propio, pequeño, pero del que iba tirando mes a mes y que ha tenido que cerrar por todo esto. ¿Cómo le sentaría que le regaláramos una taza que, con letras brillantes y a todo color, pusiera: “Deja de darle vueltas a todo y sonríe”?

Por si no tenía poco con su situación, le añadiríamos el sentimiento de culpa, pues, de momento, esa sonrisa no le sale …

¿Y qué me dicen de los/as profesionales que se han deslomado en las UCIS de los hospitales y que ven como algunas personas se lanzan en tropel a ocupar los espacios sin tener el más mínimo cuidado?, ¿qué creen que les parecería si les mandáramos a través de las redes sociales: “Hacen falta días malos para darte cuenta de lo bonitos que son el resto”?

Puede que entraran en estado de shock, por la rabia, la impotencia, la frustración …

O imaginen decirle a alguien que ha sufrido la pérdida de un ser querido, al que no ha podido abrazar como le hubiera gustado, al que hubiera querido despedir como merece todo ser humano: “La vida a veces se hace cuesta arriba, pero las vistas son bonitas”.

Podemos hacerle sentir un hondo aislamiento emocional, el mayor que haya experimentado jamás…

Estas frases cortas, simples, de rápido consumo, resulta que, además de no ser empáticas, generan casi siempre falsas expectativas. Es imposible estar siempre de buen rollo, es imposible no sentir, en ocasiones eso sí, tristeza, miedo, frustración o enfado. Emociones naturales que siempre nos sirven para indicarnos algo que está pasando. No hagan caso a esa división artificial de las emociones en positivas o negativas. Todas son necesarias, todas tienen su momento y su función. Negar y evitar enfrentarnos a nuestro malestar es una actitud entendible, bastante humana, pero no nos va a ayudar en nada. La dictadura de la felicidad puede llevar, paradójicamente, a que se eleven de forma perjudicial nuestros niveles de ansiedad.

American Gothic - Grant Wood 1930

Ahora que vamos avanzando hacia esa llamada “nueva normalidad”, en la que la incertidumbre de cómo va a ser y de lo que va a pasar seguirá presente y en la que habrá naturales altibajos, no nos aferremos al optimismo ingenuo y despleguemos nuestros recursos,  confiemos más en nuestras capacidades, respetemos en lo posible nuestra expresión y regulación emocional, tomemos las decisiones que creamos en cada momento convenientes y unamos nuestros esfuerzos para ser responsables y afrontar lo mejor posible esta dichosa pandemia…, pero sin frasecitas huecas.

 

2 Comments

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  1. Gracias Marisol me encanta saber cómo explicas todo los problemas que nos toca afrontar estoy muy de acuerdo con lo que nos dice será muy difícil superar para muchas personas ojalá podamos hacer lo posible por el bien de todos un abrazo muy fuerte

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  2. Mil gracias, Sofía, por tu acertado comentario. Otro abrazo muy fuerte también para ti ❤️❤️

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