PIECES (ARTÍCULOS DE OPINIÓN DEL MES DE MARZO EN LA VENTANA DE ASTURIAS, EN SER GIJÓN)

Todo sobre mi madre (8-3-21)

Me hubiera gustado haber podido compartir algún 8M con mi madre… Haber podido agarrarla fuerte con mi brazo izquierdo, mientras con el otro haber llevado la morada pancarta con el “Si nosotras paramos, se para el mundo”.   Incluso aunque fuera en este atípico 2021, en el que, una vez más, se cuestiona y se criminaliza que nos juntemos, aunque seamos realmente unas expertas en eso de cuidar y de cuidarnos entre nosotras.

Me hubiera gustado haberla vivido más tiempo para saber, por ejemplo, cómo era capaz de ir cargando cuando era una cría con el xarru de la leche en la cabeza, andando hasta Avilés desde Gozón; o para ahondar en aquellas historias que me contaba de cuando las mujeres se reunían en el lavadero, que era donde estaba bien visto que se vieran y le dieran a la parpayuela.

Me hubiera gustado conocer más sobre sus ilusiones, sobre sus expectativas, sobre sus sueños. De aquella no reparaba yo en los roles que ella desempeñaba. Ahora la pienso desde otra perspectiva, la que dan los años y la vida. Ahora tendría mil preguntas con mil respuestas que de mujer a mujer me encantaría que me descubriera.

Me queda el tesoro de los recuerdos: su cariño infinito, su paciencia, su generosidad y su encomiable sentido práctico. Hoy es el Día de todas y cada una de las mujeres que somos, que serán y que fueron. Si hoy se hubiera manifestado conmigo, ahora me estaría diciendo con su voz suave y calmada, “hala, vamos entainar, que ya ye de noche”.

¿Aprenderemos algo tras esta pandemia? (15-3-21)

Un año de incertidumbre, de cambios, de pérdidas…

Un año viendo el enorme esfuerzo de multitud de profesionales de distintos perfiles, pese, en muchas ocasiones a la falta de recursos y de medios.

Un año sintiendo la soledad y el aislamiento de las personas más vulnerables.

Un año yendo en contra de nuestra propia naturaleza afectiva y sociable.

Un año comprobando que sin ciencia no llegaremos muy lejos.

Un año en el que un minúsculo bicho ha puesto a prueba nuestra salud física, pero también, nuestra salud emocional.

Quizás nunca más seamos los de antes.

Puede que está pandemia, aunque pase – que pasará –, nos deje hondas y profundas cicatrices. 

No sabemos si volveremos a juntarnos sin miedo; si volveremos a darnos abrazos sin sentirnos culpables; si volveremos a un sistema que ha mostrado sus rotas costuras de forma obscenamente ostentosa; si lograremos sacar algo en claro de todo lo vivido, de todo lo sufrido.

¿Aprenderemos a confiar más en nuestras fortalezas y capacidades?

¿Aprenderemos a exigir que nunca más se negocie con lo público?

¿Aprenderemos a elegir dirigentes que lleven la integridad y el bien común por única bandera?

¿Aprenderemos a proclamar a los cuatro vientos la indecencia del mercadeo de vacunas y tratamientos?

¿Aprenderemos a no dejarnos condicionar como perros de Pavlov por parte de quienes se lucran promoviendo el odio y la desunión?

¿Aprenderemos a buscar soluciones en vez de culpables?

Ojalá lo logremos…

SOS El parque de la Vida (22-3-21)

Hay lugares que dejan huella. Lugares singulares, lugares surgidos de la pasión y de la convicción de algunas personas por mejorar algo este mundo nuestro.

Descubrí el Parque de la Vida, situado en Luarca, hace unos años en una visita con Difac, la Asociación de Personas con Discapacidad de Avilés y Comarca. Seguí yendo después ya con la familia. Y pienso volver en cuanto se pueda, pues siempre hay algo nuevo por descubrir, siempre hay mucho que aprender de gente consciente y vehemente como Luis Laria.

La visita, por supuesto, preferiblemente guiada, no deja indiferente a nadie. Observar las estrellas en el planetario, entender mejor la formación de los continentes, contemplar los calamares gigantes – esos que siempre veíamos en las ilustraciones de los libros de Julio Verne –, saber más de nuestros ilustres Severo Ochoa y Margarita Salas, entrar en un cohete espacial, aprender a conocer mejor a las serpientes, comprender la importancia de cuidar el medio ambiente, asistir en vivo y en directo al compromiso constante en la recuperación de especies…

Todo esto y más en un único lugar que se ha visto afectado de forma brutal por las inundaciones de hace unos meses. Por eso es de alabar la exposición benéfica de un puñado de artistas que han donado sus trabajos para ayudar a restaurarlo. Hasta el 3 de abril se pueden comprar a muy buen precio en la Caja Rural de Gijón del Paseo de la Infancia.

Necesitamos concienciarnos. El planeta se está colapsando, los virus que han venido y que vendrán son una prueba palpable de ello. Si seguimos con la pérdida de biodiversidad, con modelos agroalimentarios poco sostenibles, con deforestaciones a mansalva, no quedará aquí ni el tato.

Hoy, precisamente Día Mundial del Agua, podríamos comenzar a tenerlo presente. Ayudemos a salvar El Parque de la Vida, ayudemos a salvar nuestras propias vidas.

Primavera de atascos y encallamientos (29-3-21)

Puede que nos volvamos a quedar sin papel higiénico.

Sin cereales ni café para desayunar.

Sin ropa ni playeros cosidos en condiciones penosas en Asia.

Y, probablemente, sin mil cosas más, no todas igual de necesarias …

Un buque encallado en el Canal de Suez, inmenso como la avaricia humana, lleva unos días impidiendo el tráfico de barcos llenos de contenedores que nos traen todo aquello que no producimos. Vamos, casi todo lo que consumimos. Parece metafísicamente imposible que cambie nuestro modelo productivo, incluso tras esta pandemia. Parece que seguiremos cantando “El Chiringuito”.

Resulta que las vacunaciones también se atascan. A la Unión Europea no le funcionan ni el chantaje ni mucho menos el refuerzo positivo ante los problemas de conducta que interesadamente muestran las farmacéuticas. Incumplimientos, mentiras y hasta ocultamientos de millones y millones de dosis. Nos dejan claro quiénes llevan la batuta ¿no?

No sé si con vacunas puestas o no, pero Mallorca pletórica de alemanes y los trenes de Madrid a Gijón parece que han venido este fin de semana llenos. Debe ser que los turistas franceses han terminado por atascar del todo ya la capital, y hay quienes tienen que buscar la prometida libertad cambiando la Cibeles por San Lorenzo.

Aunque, para atasco, el lío judicial de la antes llamada Alcoa y antes, mucho antes llamada Endasa.  Es lo que tiene vender a auténticos trileros. Las administraciones tienen la última palabra, o se lavan las manos o intervienen, para salvar la planta y a las gentes que allí trabajan.

Mientras, seguiremos día tras día asistiendo a festivales de inútiles, pero bien publicitados bulos y zascas, mientras se encalla nuestro presente y, lo que es peor, mientras se atasca nuestro futuro y nuestra esperanza.

A la caza y al alcance (1-3-21)

Hay gente que ha estado hace unos días por Doñana a la caza de linces, de forma furtiva, ilegal y con postas.

Otro cazador ilustre acaba de devolver más de 4 millones de euros a una agencia tributaria que se lo pone fácil y le hace hasta la reverencia. Normalidad democrática lo llaman.

También hay ciertos estamentos que van diariamente a la caza de quienes les incomodan, no vaya a ser que algunos pierdan un solo miligramo de sus privilegios.

Yo, lo más cerca de cazar que he estado nunca ha sido por pedirle a alguien que me firme su libro –me refiero a la caza en su pacífica acepción de alcance –. He cazado así a Rosa Montero, a Donna Leon, a Forges, a Marta Sanz o a Juanjo Millás, entre otros y otras.

Precisamente, el pasado octubre “volé tan alto, tan alto, que le di a la caza alcance”, que diría Juan de la Cruz, el poeta. La codiciada pieza: la escritora Lídia Jorge. Me enteré de chiripa y llegué tarde. La última de la fila me puse, tras dejar el auto amarrado casi a la puerta de la Cervantes. Sepan ustedes que finamente fui yo la que resultó alcanzada para siempre por dos personas amables, inteligentes, cultas e ingeniosas. Por la escritora, con su perfectamente entendible mezcla de portugués y castellano y por Conchita Quirós, la librera, a la que solo conocía de vista. Se quedaron allí, de tertulia tras la firma, con calidez y sin prisas, hablando conmigo –una extraña –, un buen rato acerca de lo humano y lo divino.

Hay personas que matan animales y pisotean derechos, mientras que hay otras que iluminan y encienden los sueños. Nunca las olvidemos…

3 Comments

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  1. Encarnación Fernandez Fernandez 6 abril, 2021 — 11:39 am

    Muchas gracias Marisol Siempre es esclarecedor y estimulante leerte, sobre todo por las emociones que comparto contigo. Un abrazo enorme

    El lun, 5 abr 2021 a las 23:45, Consulta de psicología Marisol Delgado

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  2. Otro abrazo enorme también para ti, Encarna

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